"Se requiere de mucha desesperación, insatisfacción y desilusión para escribir unos pocos buenos poemas. No es para todo el mundo ya sea para escribirlos o siquiera leerlos."
- Charles Bukowski

lunes, 16 de junio de 2008

El Ojo del Demonio

Todo empezó justo un mes antes. Trabajaba para el gobierno, buena paga, trabajo ligero, sin embargo, la luz fosforescente de la fotocopiadora, mi herramienta de trabajo, empezaba a afectar mi vista, al menos eso creía yo.

Mis oficinas estaban ubicadas cerca de una desafortunadamente famosa casa supuestamente embrujada, donde murieron algunos miembros de la familia que hay residía.

La casa se ha convertido en toda una atracción desde entonces, debido, desde luego, a la explotación de la historia por uno de los sobrevivientes.

Ese apocalíptico día, todo era normal en mi oficina, el trabajo de siempre, amigos de siempre; así que decidí proponerles a mis compañeros, dar una visita a tan citada casa. Ellos accedieron así que durante la reglamentaria hora de comida, tendríamos nuestra visita relámpago.

Salimos del edificio, dimos vuelta por el callejón que da a las vías del tren, las seguimos hasta llegar al panteón, frente del cual se hallaba la casa.

Recuerdo que una sensación de que alguien me observaba se acrecentaba con cada paso, miré a mi alrededor, pero solo estaban mis compañeros de trabajo, dos pasos delante de mi.

- Apurate Edgar, solo tenemos una hora – dijo uno de ellos.

- Ya voy – respondí, acelerando el paso.

A la entrada de la casa había una decena de personas, esperando la visita guiada de las 11 de la mañana. Cinco minutos mas tarde estábamos dentro de un patio enorme, la casa tenia dos pisos, todas las habitaciones tenían ventanas que daban hacia nosotros, nada fuera de lo normal.

El guía daba su charla con un ligero tono de hastío, pues, siempre era el mismo guión: “Aquí se ahorcó…esta ventana se rompió cuando…en este lugar fue asesinado el famoso bandido…”. Así la cosa.

Tanta palabrería empezaba a aburrirme, cuando sentí nuevamente una mirada sobre mí, pero, esta vez mas intensa. Mi instinto guió mi vista hacia las ventanas del segundo piso. la silueta de un niño corriendo por los cuartos, me sentí un poco decepcionado, y solté una carcajada que llamo la atención del guía, quien inquirió el motivo de ella.

Le comenté acerca de la silueta del niño, a lo que el pregunto a todos: “¿Alguien trajo niños consigo?” La respuesta fue un sonoro: “No”. Sentí que mi cuerpo se congelaba, “¿Entonces que fue? El guía y las personas voltearon hacia las ventanas del segundo piso, pero después de un par de minutos de deliberación y burlas de mis compañeros de trabajo, la visita continuo.

Mientras todos miraban hacia el supuesto pozo sin fondo, yo dirigí mi mirada hacia el segundo piso nuevamente, y ahí estaba el niño nuevamente; sin embargo había algo raro en el, su piel, estaba como quemada, y sus brazos eran enormes, mi curiosidad me llevó, a acercarme mas y justo en ese instante, grité y me desvanecí…

Cuando desperté, estaba sentado en mi escritorio, mis compañeros me miraban asombrados, aguantándose las ganas de reír.

- ¿Pero que te paso, Edgar? – preguntó burlonamente uno de ellos – parece que viste un fantasma.

- No, no era un fantasma… – respondí con los ojos empapados en llanto.

No pude decir una palabra más. Rompí en llanto ante los atónitos ojos de mis compañeros de trabajo, ¿Cómo describirles lo que había visto? Debía borrarlo de mi mente a como diese lugar, borrar ese ojo que me miraba directamente, me seducía, me juzgaba.

Finalmente me dieron el resto del día libre, llegue a casa, trate de comer algunas sobras de pizza del día anterior, y me fui a la cama.

Al día siguiente, mi jefe comento que estaba demasiado pálido, que era mejor que tomara algunos días para reponerme y cuando me sintiera mejor me presentara.

Me tomó una semana para lograr casi borrar esa imagen de mi mente, regresé al trabajo, y todo transcurrió con normalidad, hasta el día de ayer…

Viernes, había sido una semana espectacularmente llena de trabajo, así que mis compañeros y yo decidimos ir a algún bar, “A bajar el stress” decíamos.

Así pues, llegamos, soportamos la revisión forzosa a la entrada y tomamos nuestra mesa. Dos horas y dos botellas de tequila más tarde la conocí.

Cabello dorado, largas y torneadas piernas, ojos azules, enormes senos, deliciosa cadera. Me miró, se acercó con su delicado paso, y me habló al oído.

- ¿Por qué tan solito? – preguntó.

- Nadie me quiere en este mundo – dije con voz sarcástica.

- ¿Puedo acompañarte?

Asentí. Me explico su tarifa y accedí gustoso, una hora mas tarde estábamos en un hotelucho, yo dándole mi amor y ella recibiendo mi dinero. Cerca de las doce de la noche me vestí dejé el dinero sobre la cómoda al lado de la cama.

En el taxi de camino a casa, una sensación maligna invadía mi cuerpo mientras mas me acercaba a mi destino. Entre asustado a mi departamento, cerré la puerta con doble cerrojo y me metí en la cama con los zapatos puestos. Debido a las copas me dormí inmediatamente, y cerca de las dos de la madrugada, unos pasos me despertaron.

Traté de voltear, pero todos los músculos de mi cuerpo estaban rígidos. En la oscuridad sentí que alguien saltaba a mi cama y me tomaba por la espalda, tratando de asfixiarme. Con todas mis fuerzas, logré mover mis brazos, y tomar aquellos que me aprisionaban.

Su piel se desmoronaba ante mi, ¿Qué era eso? Logré dar la vuelta, y lo vi.

Ante mi, estaba el ojo el mismo que vi en la casa, su rostro parecía estar sobrepuesto, su cuerpo era pequeño y tenía unos brazos enormes. Sentí que las fuerzas se me iban, comprendí que moriría, y recé: “Padre nuestro, que estas en los cielos…En tus manos, encomiendo mi alma…”

“No. No puedo morir, debo luchar.” Tomé nuevamente sus brazos y los desgarré por completo, lo golpee, hasta que solo quedó su cabeza y su ojo, ese terrible ojo, mirándome, entre las tinieblas, seduciéndome…

Mi reloj marca las dos de la madrugada, no se si el tiempo pasa, no se cuanto llevo mirándome en el espejo, mirando al ojo del demonio que cuelga de mi rostro…

martes, 10 de junio de 2008

Tu y Yo

Tú y yo, un ángel y un demonio,
Carga positiva y negativa,
Proposición y designio,
Inocencia y lascivia.

Pretexto y razón,
Oración y perjura,
Admiración e interrogación,
Enfermedad y cura.

Al caer de mi cielo,
A este paraíso de muerte,
Tu, mi ángel, rompiste el hielo
Y me salvaste, por suerte.

Entonces por miles de años, vagué,
Entre iones, que me rechazaban,
Hasta que me atrajiste y a ti me ligué,
Éramos una molécula, que a todos arrasaban.

Para mi química amada: AHL

Triste

Estoy tan triste, por fallarte,
Por una vez más perder tu confianza,
Pero esta vez concédeme fianza,
Que me muero, por tan siquiera mirarte.

Quiero ser para ti un hombre,
Que se alce por encima de todos,
Por eso, permíteme refinar mis modos,
Para llegar hasta la más alta cumbre.

La tristeza inunda mi alma,
Cual arroyo que nace de mí ser,
Con el, tu corazón tocar quisiera poder,
Y que de tu mano, vuelva la calma.

Quiero ser para ti, un Dios
Al que nunca mas dejes caer de tu cielo,
Pues si tu mano lanza el velo,
Mi ser tendrá fuerza, para evitar el eterno adiós.

Para mi alegre amada: AHL

lunes, 9 de junio de 2008

Las Mariposas

Yo te amo. Tú me seduces, como la araña a la mosca, como el gato al ratón, como la muerte al suicida, como la mujer al hombre. Ya no me importa si muero, mientras tu mano sea la que sostenga el cuchillo.

Yo te amo, y con mi vida te pago, si no te es suficiente, cuando esté muerto, búscame entre las mariposas, aplástame nuevamente, pero al final dame tu amor.

Pues, yo ya no puedo vivir sin el, no quiero este mundo desgraciado sin tu amor, así que si lo que quieres, es matarme, hazlo ahora, y si no, dame lo que te pido.

Tan solo un poquito, un gramo, una milésima, un milímetro, un mililitro. Por que mi vida te lo pide, te lo suplica. Déjame ser el único entre las mariposas…

Para mi voladora amada: AHL

Ladrón

24-Septiembre-2007

Necesito vivir tu amor, a cada momento.
Estos últimos días, solo morirme siento.
Sin ti, esta ingrata vida no la quiero.
Preferiría desaparecer que verte con un ratero.

Un ladronzuelo que nunca sabrá como amarte.
Que lo mucho que te di, nunca podrá darte.
Ahora te comprenderá, mañana te engañará.
Amarte como yo te amo, nunca sabrá.

Sinceras son las palabras, que de mi corazón nacen
Reales las promesas, que de mi boca salen.
Mis ojos centellan al ver el campo de batalla,
Mi piel se endurece, al verte cerca de un canalla.

Jamás aceptaré derrota alguna,
Pues yo te amo como a ninguna,
Y si el poder tengo, no escatimaré
Y tu corazón entero me robaré.

Para mi amada perdida: AHL

Las Ratas

“¡Que bello día!”, suspiraba Pablo al tiempo de pensar en lo que le deparaba aquel día, ultimo de las clases reglamentarias. El ultimo semestre, por fin. Ahora podría dedicarse mas tiempo a si mismo, a la familia, a su linda esposa.

Se graduaría con altos honores, en la escuela de radiología, esto le permitiría encontrar de inmediato un trabajo estable, para ayudar a subyugar los gastos necesarios en la educación de sus dos hijas, además le permitiría, a un corto plazo, hacerse de nueva casa, nuevo automóvil, en fin nuevo estilo de vida.

Hijo de familia trabajadora, madre cocinera, padre mecánico, el abanico de posibilidades nunca estuvo tan abierto como ahora.

La vida había sido difícil, nunca tuvo la oportunidad de estudiar cuando era mas joven. Entró a trabajar en el mismo hospital en que su madre cocinaba. Primero lustrando los pisos, pero, su feroz dedicación lo llevo a conseguir un puesto administrativo. Fue ahí donde la conoció.

Después de algunos amoríos fallidos, se encontró con alguien con el mismo tipo de feroz carácter, Aurora. Ocho años mayor que él, mujer divorciada por definición, viuda de amor, pero aún casada con el compromiso de hacer triunfar a sus dos hijas.

Esto le dio a Pablo el plus que necesitaba para triunfar en la vida. Incitado por Aurora, decidió entrar en la escuela de radiología, lo cual sería a la vez, su fortuna y su perdición.

Algún tiempo atrás, en una fatídica noche, Pablo despertó sobresaltado, el cuerpo sudando y con grito ahogado en lo mas profundo de su ser. “Un sueño, solo un sueño”, decía para si, mientras Aurora lo abrazaba a manera de consuelo. Después de un rato, el se atrevió a hablar de ello.

- Fue horrible, -decía con voz entrecortada- me encontraba en el hospital, revelando algunas placas en el cuarto oscuro, entonces, en una de las esquinas vi que algo oscuro se movía.

- ¿Qué era? –preguntó ella con voz tierna- ¿Un animal?

- Si, era una rata, -respondió- y de donde salió, llegaron muchas mas, me acorralaron empezaron a roer mi carne, mis huesos, pero no mi cara, parece que querían dejarme lo suficientemente conciente para que viera como me devoraban poco a poco, todos los órganos de mi cuerpo.

Ni Pablo ni Aurora, cruzaron mas palabra aquella noche, ella lo aferro a su pecho hasta que el quedó nuevamente dormido.

Los sueños se repetían con mayor frecuencia mientras el pasaban los días, y la desesperación de Pablo era aun mayor. Por las calles veía a las ratas por todas partes, saliendo de las coladeras, asomándose por las ventanas y grietas de las casas. Incluso salió corriendo extensivas veces de algunos restaurantes, en los que solía cenar con Aurora.

Era totalmente ilógico que hubiese ratas en el hospital, debido a que, desde hacía muchos años, el hospital estaba infestado de gatos, que habían tomado casi total control de los jardines, y de la azotea. Esto le hacia sentirse mas seguro en el hospital, así que su trabajo era el único escaparate que tenía entre la realidad y sus pesadillas. Hasta que llego el gran día.

Se vistió de traje, para la celebración de entrega de diplomas. Debido a su excelente desempeño, el sería el encargado de ofrecer el discurso de su generación, el cual había ya preparado, con ayuda de Aurora, desde hacia ya algunas semanas. Subieron juntos al carro, y tomaron el camino mas largo, para disminuir la tensión de hablar en público.

La visión de las ratas por todas partes era algo ya tan común, que lograba ignorarlas la mayor parte del tiempo. Las ratas lo perseguían esa noche como desquiciadas, no lo notó, pero todo un ejército de ratas, corría detrás del automóvil, tratando de comunicarle algo. Ojalá hubiese podido escuchar el mensaje que ellas trataban de darle.

Llegaran al gran auditorio, donde habría de ocurrir la ceremonia. Al bajar del automóvil, se apresuro a abrir la puerta de su acompañante, justo en ese instante, volteo hacia la parte trasera y vio a ese inmenso ejército.

Debido a la gran impresión, se desmayó al instante. Aurora se apresuro a bajar, pero al voltear hacía donde su amado, se encontró con una fila de automóviles sin rastro alguno del ejercito que los perseguía.

Pablo despertó cerca de la una de la madrugada, su cabeza daba aún vueltas, tratando de comprender lo sucedido. Todo fue en vano, cuando quería recordar, la imagen se borraba al volver la mirada al estacionamiento.

De pronto sintió que algo se movía debajo de sus sabanas, asomó levemente su cabeza, y lo que observó lo obligó a levantarse de su cama en el hospital, sin darse cuenta que el suero intravenoso arrastraba desde su brazo a cada paso que daba, corrió instintivamente hacia el cuarto oscuro de la sala de rayos x.

Se apiñonó en una esquina y decidió, pensar en algo que lo sacara de ese oscuro trance. Después de un rato, decidió, por fuerza de la razón, salir de su escondite, recordando que en los jardines, habría de estar mas seguro.

Sentose en una banca y ya mas relajado, recordó que las ratas que había visto nunca se abalanzaron hacia el, mas al contrario, parecía que trataban de advertirlo.

Súbitamente, apareció nuevamente el ejército de ratas formando un círculo a su alrededor. Estaban protegiéndolo, pero, ¿de que?

De la oscuridad apareció una figura enorme, del tamaño de un caballo. La primer imagen clara que consiguió ver, fueron unos enormes colmillos, después unos ojos verdes terribles.

Era un gigante y rabioso gato negro que daba ahora zancadas hacia el. Las ratas se abalanzaron en vano hacia aquel mounstro, el cual con unos cuantos zarpazos acabo con el nutrido batallón.

Pablo corrió hacía la puerta del jardín, pero fue muy tarde, el gato habiase puesto justo enfrente de el, y con un incisivo movimiento de una de sus garras, cortó por la mitad su cuerpo.

No grito, pues se quedó sin palabras al observar como el gato, devoraba sus piernas, sus brazos y por ultimo su torso. Continuó conciente hasta que el gato mordió su corazón, haciéndole perder por fin la conciencia.

Entonces abrió los ojos, sintió que no podía mover los brazos ni las piernas y al mirar hacia abajo, no había piernas, ni cuerpo. Soltó un ligero grito, al observar que algunas ratas se acercaban y roían sus ojos, al tiempo que escuchó a una de ellas, decir: “El gato, mi señor, discúlpanos por ofenderte, gracias por tu nobleza y por este manjar que nos das. Nunca volveremos a fallarte, jamás.”

Fueron las últimas palabras que en vida escuchó.

domingo, 8 de junio de 2008

Un domingo cualquiera

Sentado en la ventana, mirando al infinito,
Tu rostro aparece en miles de estrellas,
Imagino tu cuerpo, tan fabuloso como un hito,
Recuerdo tu pasión y mis querellas.

Duermo, para despertar en un domingo cualquiera,
Las calles destellan a cada paso que junto a mi recorres,
Cada domingo, mi invierno se aferra a tu primavera,
Inundando así, los jardines y sus flores.

Somos amor, un amor casi animal, instintivo,
El viento se desliza sobre nosotros,
Tan solo para esparcir, nuestro aroma lascivo,
Lleno del calor de los mismísimos infiernos.

Después de nuestro frenesí, la noche llega,
Es tiempo de partir a mi oscura guarida,
Y una vez seguro, mi corazón me ruega,
Que para la próxima, sea solo un viaje de ida.

Para mi dominical amada: AHL

Muda Noche

La muda noche me acompaña
En este momento en que pienso en ti
Que difícil es estar sin ti a mi lado
La nostalgia es algo tan normal, que entristece.

Sin ti, esta vida no es vida
El corazón desolado viaja por el mundo
Tan triste como el mar cuando se mete la luna
Tan seco como los árboles en la resolana del otoño.

Sin embargo, el mar sabe que cada noche
El sol vuelve a iluminar a su blanca amada
Y al árbol vuelve la primavera
Y los pajarillos anidan nuevamente en sus brazos.

Pero el corazón no entiende ninguna razón
Puesto que su alegría, es la sonrisa de su amada
Y late con mas fuerza al acercarse la hora
De estar cerca de ella, cerca de ti.

Para mi nocturna amada: AHL

sábado, 7 de junio de 2008

Por ti

20 – Enero – 2006

Por ti sufro, como si para hacerlo, aun me quedaran fuerzas,
Me desgarro, aunque me encuentro ya, en los puros huesos.
Mi corazón late, bombea sangre a un cuerpo ya sin venas,
Mis piernas caminan, por el sendero hacia ti, con los dedos muertos.

Por ti sueño, y me atormentan mil serpientes rabiosas,
Despierto, y el sol teme mi despecho, y yo su luz.
Mi luna, ya no brilla entre las estrellas fulgurosas,
Te espero, para que, por amor, me bajes de esta cruz.

Por ti amo, y mi vida es tierra de fantasías,
Me ilusiono, vivo tu vida y mi vida, en tan solo segundos.
Te miro, y te adoro, sin preocuparme si son herejías,
Tus ojos, me miran, prometiendo laberintos sin muros.

Por ti existo, verdugo y redentora, demonio y Diosa,
Mi alma es tuya, tómala como sincera ofrenda o terrible martirio.
Llévame a tus abismos, trátame como a cualquier cosa,
Pues, sin tu amor vida mía, mi cuerpo no soporta el frío.

Para mi verdugo: AHL

Si...

Si tomo tu mano,
¿Tomarás la mía?
Si te abrazo,
¿Me abrazaras también?

Si te beso,
¿Me besaras?
Si te muerdo,
¿Me morderás también?

Si acaricio tus senos,
¿Desabotonarás tu blusa?
Si toco tus piernas,
¿Te quitarás tu pantalón?

Si te recuesto en mi cama,
¿Me dejarás hacerte el amor?
Si te hago el amor,
¿Tendrás un orgasmo junto al mío?

Para mi accesible amada: AHL

viernes, 6 de junio de 2008

Obsequios

Te regalo mis labios,
Un poco nuevos, como vez,
Un poco usados, sin embargo,
Son solo para besarte a ti.

Te regalo mis manos,
Un poco suaves, como vez,
Un poco ásperas, sin embargo,
Son solo para tocarte a ti.

Te regalo mis ojos,
Un poco claros, como vez,
Un poco oscuros, sin embargo,
Son solo para verte a ti.

Te regalo mi cuerpo,
Un poco esbelto, como vez,
Un poco robusto, sin embargo,
Es solo para hacerte el amor a ti.

Para mi afortunada amada: AHL

Anoche

Me levanto y tomo un café, para despertar,
Tomo un pan para acompañarlo, y volteo hacia mi cama,
Te veo con tu cabello desaliñado, y tus senos al aire
Aun duermes placidamente, entonces, me acerco a ti.

Beso tus labios y abres tus ojos ligeramente,
Acaricio tu cabello y tus senos
Y veo tu sonrisa tan suave y ligera,
Como sonreías anoche, en la oscuridad.

Anoche sonreías, gritabas, te deshacías en mis brazos,
Al terminar, te dirigiste al baño, con las piernas temblando,
Y tu entrepierna, totalmente empapada de placer,
Yo me recosté, aún escuchando los ecos del éxtasis.

Ahora ya estas totalmente despierta, y abres tus piernas,
Me pides que sea suave, pues aun te duelen un poco las piernas,
Y sonríes, gritas, te deshaces en mis brazos, y los ecos vuelven a mí.
Termino, y me doy cuenta de que anoche te fuiste a tu casa sola.

Para mi deshecha amada: AHL

jueves, 5 de junio de 2008

Mañana

“Mañana te veo”, dijiste
Mañana nos vemos,dije
Mañana, me viste
Mañana, nos vimos.

Mañana tomo tu mano, dijiste
Mañana tomo la tuya, dije
Mañana, tomaste mi mano
Mañana, tomé la tuya.

Mañana te beso, dijiste
Mañana nos besaremos, dije
Mañana, me besaste
Mañana, nos besamos.

Mañana te hago el amor, dijiste
Mañana haremos el amor, dije
Mañana, me hiciste el amor
Mañana, hicimos el amor.

Para la mujer del mañana: AHL

Mi pueblo y tu pueblo

La paz ha tomado nuevamente mi lecho,
Podría decir que ayer un huracán pasó por mi casa,
Que diez bombas atómicas estallaron a la vez,
Mientras miles de volcanes hacían erupción.

Hay tregua nuevamente en mi cama,
Quien diría que ayer fuimos astronautas,
Que exploramos planetas, estrellas y constelaciones,
Y creamos un nuevo y propio universo.

La calma se ha apoderado de mis sabanas,
Finalmente la humanidad se ha unido,
Ayer, las guerras terminaron, los ejércitos se diluyeron,
Mientras, tu yo, unimos nuestros pueblos.

Sin embargo, mi lecho te extraña,
Mi cama te reclama y mis sabanas te añoran,
Las bombas quieren estallar, mas universos quieren ser creados,
Y mi pueblo quiere unirse nuevamente con el tuyo.

Para mi pueblerina amada: AHL

miércoles, 4 de junio de 2008

Tus Besos

Tus labios, mi deseo son,
Tu boca es mi ilusión,
Tus besos, acarician mi corazón,
Tus labios son mi salvación.

Me gusta, tu boca morder,
Me gusta, tus sangre probar,
Me gusta, tu lengua poseer,
Me gusta, tus labios acariciar.

Mis labios, aman con desesperación
Mi boca, enmudece cada día
Mis besos, fantasean con perversión,
Mis labios, son su guía.

Yo quiero tus labios besar,
Yo quiero de ellos vivir,
Yo quiero tu boca tocar,
Yo quiero de ella morir.

Para mi labial amada: AHL

Vida mía

26-Noviembre-2006

Vida mía, gracias, por lo que me has dado
Por estar a mi lado, en mis momentos de perdición
Gracias por aceptar este corazón cansado,
Y por luchar a mi lado, para lograr mi consagración.

Como cada día, hoy te amo aun mas,
Vida mía, esta noche nuevamente, mi corazón es tuyo
Tan tuyo como mi alma, mi sangre y hasta mis células,
No lo dudes, te pertenezco, mi cuerpo es tuyo.

Sin ti, vida mía, soy una botella vacía,
Un ave sin alas, un cielo sin estrellas,
Por que has nacido para complementarme, tu solo mía
Mía, la única y la mas hermosa, de entre todas las diosas.

Te pido que sigas conmigo, vida mía,
Por toda la eternidad, toma mi mano,
Y caminemos juntos, por aquella vieja y lejana vía
La vía del amor, del amor humano.

Para mi vital amada: AHL

martes, 3 de junio de 2008

Zozobra

Discúlpame por mis palabras groseras
Por lo mucho que tu corazón, he herido
Perdón por las tristes y terribles horas
Quiero decirte que solo a ti te he querido.

Pase por muchas horas, perdido en la penumbra
Apenas he vislumbrado, lo que significo, en tu corazón
Siento mucho el tiempo, que pasaste en la zozobra
No quiero perderte, pues perdería la razón.

Quisiera nuevamente de tus labios escuchar, te quiero
Mi corazón muere cada día, que paso de ti apartado
Eres todo a lo cual, amor, yo adoro
Mi cuerpo entero, de tanto sufrir se encuentra cansado.

Te ofrezco mi corazón muerto, y mi cansado cuerpo
Tú eres la cura a todo a mi desasosiego, mi elixir
Desde que el néctar de tu amor se me escapo
Ya no puede mas mi corazón latir.

Para mi curativa amada: AHL

El camino a tu amor

11-Julio-2006

Eres mi máximo deseo, mi añoranza,
Mi universo es tu cuerpo, mi mundo son tus labios
Eres el ser mas bello que he conocido, mi esperanza
Mi galaxia son tus manos, mi constelación, tus ojos.

Desde mi ventana veo la luna, y, en ella tu rostro
Un rostro sonriente, bellísimo, cual estrella fugaz,
De pronto la luna se apago, un eclipse como ningún otro
Y me pregunté, el por que de este hecho tan tenaz.

Busqué en las estrellas una desesperada respuesta,
Pero no brillaban más, todo eran tinieblas
De pronto surgieron dos luceros, y tocaron a mi puerta
Abrí rápidamente y entraron dejando la oscuridad atrás.

Me dijeron que ellos no tenían la respuesta a mi problema
Pero que, entre la oscuridad, continuarían con su resplandor
De pronto lo entendí, abrí mis ojos, y, su luz llenaba mi alma
Esa luz me mostraba un camino, el camino a tu amor.

Para mi oculta amada: AHL

La Medusa



“Aun no puedo creerlo… ¿fue un sueño, o estaba despierto? No, estaba despierto. ¿Pero que sucedió?”

En la sala de urgencias de un hospital, yace el cuerpo de un hombre, soltero, linda y complaciente novia, futuro lleno de promesas…

Al entrar en la sala de espera, Matilde cortó la respiración de más de uno de los presentes, que aguardaban las noticias médicas de sus respectivos pacientes.

- ¿Cómo está Miguel? – preguntó al encargado de admisión.

- Señorita, no podemos dar información alguna, hasta las 11 de la noche. Siéntese y espere a que lleguen los informes, por favor- le respondió el encargado, quien de paso le dirigió una mirada lasciva.

“Maldita sea”, apenas eran las 7 de la noche. No podía esperar, la llamada que recibió una hora antes, no fue lo suficientemente específica, por lo menos no para ella: “¿Bueno?...¿Señorita Marcos?...Soy yo…¿Conoce usted al sr. Miguel Montes?...Claro, es mi novio ¿qué pasa?, ¿ha sucedido algo?...Señorita Marcos, su novio ha sufrido un accidente, necesitamos que venga por sus pertenencias e informe a sus familiares, ¿conoce usted el Hospital General Basílica?...”

Seguro, lo conocía, Miguel trabajo en ese lugar cerca de un año, camillero, “trabajo duro pero poco valorado” solía decir. A Matilde siempre le agradó que Miguel trabajara en ese hospital, es mas le llenaba de orgullo. La tarde que Miguel renuncio al trabajo, ella estaba como loca, “¿Y ahora que harás de tu vida?, No puedes solo abandonar el trabajo por que tus jefes trabajan menos que tu.” Miguel no soltó una sola palabra mas esa tarde, solo “perdón”.

Miguel era como un niño, siempre tan metido en los videojuegos y en cuestiones mentales tan poco importantes, que casi a diario le causaba dolores de cabeza a Matilde. Aunque esto era a la vez lo que mas le gustaba de el, y claro, cuando hacían el amor. Cuando hacían el amor, eran uno solo, conectados tan solo por la mitad de su cuerpo, pero infinitamente conectados por su mente y su corazón.

Las 8 de la noche. Matilde, harta de las miradas de los hombres, decidió tomar un respiro, y de paso llamar a su casa, informar a sus padres lo poco que sabia. Mientras tanto, Miguel en su “estado de semi-inconciencia” trata de explicarse que fue lo que sucedió, sabia que iba a morir, que de esta no se salvaría, pero tenia que dejar evidencia alguna, tenia que aguantar lo suficiente para poder ver nuevamente a su ángel de ojos verdes, ella le creería, si ella le creería.

“Piensa los fantasmas no existen… pero entonces, ¿que fue eso?, bien, dejé a Matilde en su casa después del trabajo, que bien se veía, como desearía haberle hecho el amor una vez mas… ¡basta!, debo pensar en lo demás… llegué a casa como a las 5 de la tarde, puse mi despertador a las 5 de la mañana, me quite la corbata, entonces tomé una revista para leer en el baño, entonces la vi…”

Miguel soltó un grito desgarrador, el medico de guardia corrió inmediatamente a su cubículo, tomó sus signos vitales, “Enfermera, necesito adrenalina, rápido…este ya no responde…traigan los shocks…” Miguel se debatía entre la vida y la muerte…

La sala de espera se estremeció al escuchar este grito de dolor, Matilde, que se encontraba por meter las monedas en el teléfono público, corrió desesperada hacia la ventanilla.

- ¡Déjenme pasar, por favor! – gritó, con lagrimas en los ojos – Ese fue Miguel, yo conozco su voz…

Su voz se perdió en el alboroto general. Era viernes, y como su amado solía decir: “Los viernes son de locos, cuando no hay una carambola de autos, hay un incendio, o algo así. Esta ciudad está desquiciada.” ¡Que días aquellos! Más que el orgullo de que Miguel trabajase de camillero, a ella le gustaba que, debido al trabajo, Miguel había hecho mejor cuerpo, y sobre todo, le gustaba la cercanía de su hotel favorito con aquel hospital.

Le gustaba pasar a verlo al fin de la jornada, y le insinuaba cerca de diez veces en tan solo 20 o 30 minutos, que era lo que duraba la comida regularmente, que la llevara a hacer el amor a aquel bellísimo hotel. Naturalmente, el accedía cada vez, pues quien podía negarse a esos bellos ojos verdes, a aquellas piernas blancas como la nieve, y a esos dos senos hermosos.

“Los tienes grandes, como me gustan”, le dijo Miguel alguna vez, mientras hacían el amor, en aquel hotel. Si, ¡que días aquellos! Matilde, suspiró, se secó las lagrimas y tomó asiento, sin importarle ya, las miradas de los allí presentes…

Media hora después, Miguel volvió en si, el pecho le dolía, debido a la inyección que le habían suministrado directo al corazón, sin embargo, no podía sentir su costado izquierdo. Su boca estaba seca, y por más que lo intentaba, no podía abrir los ojos.

“¿Qué me pasa? Debo soportar esa terrible imagen, pues tengo que describirla, nadie mas debe morir, debo advertirles… al tomar la revista, sentí que algo se movía detrás de mi, me di vuelta, y ahí estaba, era una niña, con cara de mujer, sus ojos lloraban sangre, y me estaba mirando, sin ojos y con una sonrisa maligna, entonces todo se volvió oscuridad. Pero me seguía mirando, y su risa maligna. Si, entonces cerré mis ojos y al abrirlos su mirada brillaba, y su risa invadió todo el cuarto, entonces ya no pude moverme, y sentí lo mismo que siento ahora…”

La vida se le iba a Manuel, se retorció en la cama, los médicos corrieron nuevamente, “No, hay nada mas que hacer…le quedan solo unos minutos de vida…dejen pasar a su familiar…”

Matilde corrió desesperada a ver a Manuel, en cuanto el medico le dijo de la gravedad de la situación, “Solo despídase de el”. Matilde lloraba y se aferraba al pecho de Manuel, mientras el, con sus ultimas fuerzas, trataba de decirle algo.

Después del velorio, y los días de luto correspondientes, Matilde volvió a casa de Miguel. Se sentía tan sola sin el en esa casa tan grande, apagó la alarma del reloj, que sonó desde el día sábado a las 5 de la mañana. Caminó hacia el baño, y sintió a alguien detrás suyo, se dio la vuelta y entonces, supo que hacer…

Al día siguiente, la noticia cruzo toda la colonia como un relámpago: “¡Novia se cuelga, en casa de su novio muerto!” gritaba el chiquillo encargado de vender los periódicos de la colonia, que regularmente eran de solo seis páginas.

El cuerpo de Matilde fue hallado colgando de una soga amarrada de el tubo que sostenía la cortina del baño, lo que nadie supo, es que las palabras escritas con sangre en las paredes del baño, eran las mismas que Miguel le dijo al oído con su ultimo suspiro: “La Medusa”…

lunes, 2 de junio de 2008

La Luna y las Estrellas

Recuerdo estar sentado, mirando la pared y el vacío en ella
Me di cuenta de que te amaba, y fue como si de repente,
Todo se llenara de vida, como si para mi llegase una estrella.
La mas bella de todas, la mas sublime, la mas brillante…

Entonces cerré mis ojos, y recordé nuestros primeros besos
Una muy bella escena cruzo por mi mente, y desaparecí
Volé entonces hacia la luna, y ví tus ojos a lo lejos,
Estando tan cerca, decidí llevarme una estrella solo para ti.

Quise cruzar el espacio para tomar toda una constelación,
Pero todas se me negaron, dijeron que no era necesario, pues,
Yo ya tenía la mía propia, y me enviaron a tu casa sin derecho a apelación.

Toque a tu puerta, como muchas veces lo he hecho, y ahí estabas,
Tan resplandeciente como aquella estrella, me dejaste entrar, y me besaste de nuevo
Entonces comprendí a las estrellas, tu también me amabas…

Para mi amada espacial: AHL