Tu rostro aparece en miles de estrellas,
Imagino tu cuerpo, tan fabuloso como un hito,
Recuerdo tu pasión y mis querellas.
Duermo, para despertar en un domingo cualquiera,
Las calles destellan a cada paso que junto a mi recorres,
Cada domingo, mi invierno se aferra a tu primavera,
Inundando así, los jardines y sus flores.
Somos amor, un amor casi animal, instintivo,
El viento se desliza sobre nosotros,
Tan solo para esparcir, nuestro aroma lascivo,
Lleno del calor de los mismísimos infiernos.
Después de nuestro frenesí, la noche llega,
Es tiempo de partir a mi oscura guarida,
Y una vez seguro, mi corazón me ruega,
Que para la próxima, sea solo un viaje de ida.
Para mi dominical amada: AHL
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